Biografías :: YUKIO MISHIMA AL DESNUDO|
Por Lorenna Esposito
Pertenece
a su civilización que no es la nuestra y sin embargo ha absorbido
ávidamente los elementos de su propia cultura y los de Occidente;
y, en consecuencia, lo que para nosotros es normal y lo que nos es
extraño se mezclan en cada obra en unas proporciones diferentes
y con unos efectos aciertos muy diversos. No obstante, es esa mezcla
lo que hace de él, en muchas de sus obras, un auténtico
representante de un Japón también violentamente occidentalizado,
pero marcado por algunas características inmutables.
Su vida ha sido tan variada, rica, impetuosa y a veces tan sabiamente
calculada como su obra, que tanto en una como en otra advertimos los
mismos fallos, las mismas virtudes, y, finalmente, la misma grandeza.
Inevitablemente se establece un equilibrio inestable entre el interés
que sentimos por el hombre y el que sentimos por su obra. Todos tendemos
a tener en cuenta, no solamente al escritor, que, por definición,
se expresa en los libros, sino también al individuo, siempre
forzosamente difuso, contradictorio y cambiante, oculto aquí
y visible allá, y, finalmente quizás sobre todo-
al personaje, esa sombra o ese reflejo que es propio individuo contribuye
a proyectar a veces, y éste es el caso de Mishima.recordemos
siempre que la realidad central hay que busreferido escribir.
Impresiona en su familia la gran variedad de rangos, de grupos y de culturas que se entrecruzan. En realidad, el linaje paterno de Mishima apenas sale del campesinado hasta comienzos del siglo XIX, para acceder a los títulos universitarios, entonces escasos todavía y muy apreciados, o a cargos más o menos elevados como funcionarios del Estado. El abuelo fue gobernador de una isla, pero se retiró a consecuencia de un asunto de corrupción electoral. El padre, Azusa Hiraoka, suplente del director en el Departamento de Pesca en el Ministerio de Agricultura, era considerado como un burócrata moroso que compensaba con su vida las imprudencias de su padre y para pagar las deudas de aquel y mantener el alto nivel de vida que llevan gracias a las ínfulas de su madre, trabaja todo el tiempo. En 1924 se casa con Shizue Hashi, perteneciente a una familia tradicional que se ha dedicado a estudiar y enseñar Confucio. El 14 de enero de 1925 tienen a su primer hijo: Kimitake Hiraoka.
Nací en un barrio de Tokio que no podía considerarse
uno de los mejores, y en una casa vieja alquilada. Se trataba de un
edificio de ostentosas pretensiones, en una esquina, con aspecto destartalado
y que causaba impresión de sordidez y decadencia. En aquella
casa (...) diez personas se levantaban por la mañana y se acostaban
por la noche. Eran mi abuelo y mi abuela, mi padre y mi madre y la
servidumbre. (Mishima, Confesiones)
Sus padres vivían en la segunda planta de la casa y con
el pretexto de que era peligroso criar a un niño en el piso
alto, su aristocrática abuela paterna lo arrancó de
los brazos de su madre con apenas cincuenta días de nacido,
y se lo lleva al piso que ella habita abajo.
Y esto es lo que narra Mishima en Confesiones de una Máscara:
(...) Instalaron mi cama en el dormitorio de enferma de mi abuela,
siempre cerrado y con aire impregnado de los olores de la enfermedad
y de la vejez, siendo criado allí, junto a la cama de la enferma.
La abuela, Natsu Nagai, sí que era un personaje. Nacida de
una buena familia de samuráis, emparentada incluso con la dinastía
de los Tokugawa, gran familia que gobernó al Japón durante
un cuarto de siglo, era enfermiza, un poco histérica, sujeta
a reumatismos y neuralgias craneanas, parece haber vivido en sus habitaciones
una vida de lujo, de enfermedad y de sueños. Kimitake estaba
la mayor parte del tiempo en la habitación de la abuela, sin
hacer ruido, sin ver a otros niños. Los juegos a los cuales
tenía acceso, eran juegos de niñas; algunas veces llevaba
unos vestidos de niña que ella le hacía ponerse por
capricho... Kimitake se comportaba como su abuela le dijera y nunca
la contrariaba. Parecía ser un niño resignado a su suerte.
Aquella abuela puso en él, probablemente, el grado de demencia
que antaño se consideraba necesario para el genio...
A los seis años es matriculado en la Escuela de Nobles, una escuela privada para los hijos de la aristocracia y de la familia real. En 1931casi la tercera parte de los estudiantes pertenecían a familias plebeyas. Quizás por esto y unido a su fragilidad y timidez, no sabía como comportarse con niños de su misma edad. Los años de colegio fueron bastante humillantes para él. Sus compañeros se burlaban y sus profesores le tenían cierto recelo gracias a su erudición y sus capacidades literarias. Pero desde mucho antes Kimitake había encontrado un refugio:
En aquel entonces tenía varios libros con ilustraciones, pero me encapriché exclusivamente, por aquel libro y sólo aquél, y además a causa de una sola reveladora ilustración. Podía pasar tardes enteras dedicado a contemplar aquella ilustración y soñar (...) La ilustración mostraba un caballero en blanco corcel y con la espada en alto (...) blandía la temible espada, recortada contra el cielo azul, enfrentándose con la Muerte (...) (Mishima, Confesiones)
Ese refugio consistía en la fantasía. Eran los libros el camino para llegar a ella, pero la fantasía cumplía con su objetivo primordial: escapar de la realidad. Tras esa fantasía existía otro motor que poco a poco se fue perfeccionando en Kimitake: la belleza y la muerte.
Pese a que, en la infancia leía cuantos cuentos de hadas estaban a mi alcance, las princesas jamás me gustaron. Sólo me gustaban los príncipes (...) los que más me agradaban eran aquellos que morían asesinados (...) la debilidad que mi corazón sentía por al Muerte, la Noche y la Sangre era innegable. Las visiones de príncipes muertos violentamente me perseguía sin cesar. (Mishima, Confesiones)
A pesar de haberse mudado en 1934 a dos casas en el mismo barrio,
Kimitake continúa viviendo con su abuela y solo visita a sus
padres y a sus hermanos Mitsuko y Chiyuki. Hasta que finalmente vuelve
junto a su madre. En aquella época es cuando Mishima conoce
el teatro Kabuki y el espectáculo ritual de Noh y queda fascinado
con el despliegue de color, fantasía, vestuario y con las obras
que tiene ocasión de ver.
En su casa nueva por fin tiene ante él una autoridad masculina:
su padre Azusa. Para su padre, la literatura era basura, corrupción
y siempre que lo encontraba leyendo le rompía o arrebataba
los libros. Azusa sabía que su hijo mayor escribía poesía
pero no sabía que pertenecía al club de literatura y
que sus escritos se estaban publicando en la revista del club. Mishima
era considerado el niño prodigio. Poco a poco se fue convirtiendo
en un escritor niño-genio y muy admirado por las
personas mayores que él como Bojo, el director de la revista.
Con él tejen una amistad literaria se escriben cartas
casi a diario en las que discuten versos y critican libros- que dura
hasta que Kimitake siente que lo ha superado. Funda entonces la revista
Cuadro Rojos junto con Tokugawa, ilustrador de su primer libro y Azuma,
gran escritor y amigo suyo hasta su prematura muerte.
En 1939 muere su abuela. Kimitake no tiene ninguna reacción.
En 1940 se convirtió en el miembro más joven de la junta
editorial del club y al año siguiente se convirtió en
el director de la revista, reemplazando a Azuma, que acababa de graduarse.
La revista Arte y Cultura lo invitó a publicar una novela por
entregas: Un bosque en plena floración o El bosque en flor.
Estaba inspirado en el Japón poético. Su conocimiento
del Japón clásico era, se nos dice, superior al de la
mayoría de sus contemporáneos. Su familiaridad con las
literaturas europeas no era menor. Leía los clásicos
de éstas, al parecer con una especial predilección por
Racine.
Aquí, el narrador con dieciséis años cansado
de la vida exalta el anhelo que lleva dentro y lo convierte en un
destino personal, el objeto de esa búsqueda no es otra cosa
que la Belleza:
Ahora bien, la Belleza es un soberbio caballo desbocado.
Pero hubo un tiempo en que obedecía a la rienda, y se quedaba
parado, estremeciéndose un poco y relinchando (...) Sólo
entonces el caballo era limpio y puro, con una gracia incomparable.
Ahora la severidad ha soltado riendas; el caballo tropieza, corcovea
impetuoso. Ya no es un caballo inmaculado, el barro se pega a sus
flancos. Sin embargo, aun ahora, hay momentos en los que un hombre
puede ver el fantasma de un inmaculado caballo blanco. Es justamente
ese hombre el que nuestros antepasados están buscando.
(Nathan)
En esta primera novela el propio Kimitake se declara el hombre capaz
de reconocer la belleza. El anhelo de sus antepasados se convierte
en su propio anhelo, y ese anhelo se equipara nada menos que a la
misma fuerza de la vida, convirtiéndose así en esencial
para la vida. El anhelo conduce a la belleza, cuya existencia es el
éxtasis (...) el éxtasis buscado produce la muerte.
Cuando escribió esta obra, Mishima estaba ya en camino de desarrollar
una fórmula estética en que la Belleza, Éxtasis
y Muerte eran equivalentes, y juntos constituían para él
su sagrado santo grial particular. (Nathan)
Pidió entonces a su maestro y mentor, Fumio Shimizu, ayudarle
a elegir un seudónimo: Yukio Mishima. Mishima es el nombre
de un pueblo que está al pié del Monte Fuji; la resonancia
del nombre Yukio hace pensar en la nieve.
El padre volverá de Osaka empeñado en que su hijo
no siga el camino de las letras.He tenido que prometerle a mi
padre que no volveré a escribir novelas (...) y no leer mas
que los libros que él me recomiende. Mi madre que me entiende
mejor que nadie, sabe la verdad. Pero a mi padre tengo que ocultarle
que escribo como el mayor de los secretos. (Nathan)
A pesar de los rezongos de su padre, se las arregla para escribir
ocho novelas, un volumen de poesías y tres ensayos antes de
graduarse, en 1944.
Gracias a sus protectores y admiradores de la revista, Mishima recibía
grandes influencias de la Escuela Romántica japonesa.
Uno de los dirigentes del fascismo japonés expone la doctrina
sobre la cual los romanticistas fabricarían su ultra nacionalismo
estético:
El fundamento o soporte del espíritu nacional tiene que
descubrirse dentro del pueblo. La tradición, producto de tres
mil años de cultura, es la única causa por la que el
pueblo puede morir. (Nathan)
En ese ultra nacionalismo estético todo lo tradicional se sublimaba
y pasaba a ser un ideal supremo y absoluto. (Nathan)
La guerra proponía una realidad no muy fácil de eludir.
Mishima estaba muy consciente de la muerte:
La guerra nos había conferido una madurez extrañamente
sentimental. Eso se debía a que se nos hizo considerar que
la vida era una realidad que podía acabar bruscamente a nuestros
veinte años... (Mishima, Confesiones)
Igual él seguía soñando con una muerte
gloriosa:
(...) ansiaba la gran sensación de alivio que la muerte traería
consigo, incluso en el caso de que yo, como luchador, tuviera que
quitarme violentamente de la espada el peso de la vida (...) (Mishima,
Confesiones)
Como el primero en la clase, lo cual le confería el honor
de recibir de manos del emperador el reloj de plata que por tradiciones
se entregaba, Mishima se graduó en 1944.
Publicar algo en 1944, cuando Tokio empezaba a arder, no era nada
fácil. Había que dirigir una instancia al gobierno para
que concediera el papel. Mishima había justificado la suya
en un modesto intento de preservar la tradición literaria
del imperio, y se la habían concedido. Luego había
que buscar un editor; y por fin lo encontró.
Así logra publicar Un bosque en plena floración con
cuatro mil ejemplares. Pero este gran comienzo en plena guerra, no
logró captar toda la atención necesaria para que Mishima
fuera lanzado y reconocido oficialmente como escritor.
Ese mismo año empieza sus estudios en derecho. Su padre ya
había elegido por él. Mishima estudiaba sin gran entusiasmo,
esperando que una bomba acabara con él. En las tardes seguía
escribiendo y en 1945 ya había terminado su novela larga
La Edad Media. En esos tiempos sangrientos, sus ideas de
muerte y belleza parecen tomar más fuerza:
A los veinte años, podía imaginarme a mí mismo
como genio destinado a una muerte temprana. Como el ultimo heredero
de la tradición de belleza japonesa. Como el decadente de decadentes,...
(Nathan)
Por esa misma fecha, llega la llamada al alistamiento. Se había
presentado en el campo, donde su palidez y fragilidad habían
llamado la atención. Mishima había logrado eludir el
servicio militar, mintió quizá ante los médicos,
pero también es cierto que estaba un poco enfermo ese día.
La muerte que se proponía, la muerte gloriosa, era parte de
sus fantasías, y como tal no podía llevarse a cabo en
un campo de batalla; en una situación tan real como lo era
la guerra. Por otro lado, aún no estaba listo para morir.
La guerra continúa, Hiroshima es destruido. Mishima sigue haciendo
trabajos de oficina en la fábrica de aviones, a donde habían
sido destinados los estudiantes de Derecho, y seguía soñando.
La guerra acaba, y esto significará para el escritor un terrible período: (...) Significaba que, tanto si yo lo quería como si no, mañana mismo, tendría que comenzar la vida cotidiana propia de un individuo de sociedad. Y con sólo pensarlo me eché a temblar. (Mishima, Confesiones 189)
A Mishima, en 1945, no le interesaba y no le convenía seguir con sus consejeros de la Escuela Romántica. Entonces Yasunari Kawabata será su consejero y su guía por el resto de su vida. Sus manuscritos llevados al grupo de editores que imprimió su primer libro, fueron rechazados. Japón, tanto en el pensamiento como en la literatura era dominado por la izquierda. Sus novelas llenas de fantasía no interesaban a nadie hasta que en 1946 empieza a emerger u n grupo de escritores de posguerra con una literatura penosa y sombría donde la muerte no era un concepto para sublimar; algunos de ellos habían escapado de las garras de la muerte por suerte. En cambio Mishima seguía siendo presa del deseo romántico de la muerte como ideal estético, que nacía de su naturaleza erótica, de su misma identidad sexual. Ahora en la posguerra se encontraba sólo y sin quien compartir ese deseo. La nueva realidad la encontraba ajena y sus novelas seguían siendo el único punto de apoyo de su propia realidad.
En octubre de 1945 muere su hermana Mitsuko. Y el descubrimiento de que yo era capaz de llorar me produjo una superficial paz intelectiva (Mishima, Confesiones)
En la revista mensual Gunzo publican Un cuento en el cabo y sigue publicando, pero sin atención ninguna sobre él.
En 1947 se licenció en la Facultad de Derecho de la Universidad Imperial (Tokio) En ese mismo año recibió el nombramiento, gracias a Azusa, en el Departamento de Banca del Ministerio de Economía. Después de nueve meses renuncia, con la aprobación de su padre.
En 1948 empieza a escribir Confesiones de una máscara, hermosa novela autobiográfica. Con esta breve obra maestra escrita con tan solo veinticuatro años, sincera y de gran valentía, intentaba encontrar en sí mismo eso que tanto le preocupaba. Primero, claro está, su homosexualidad y su afán de pertenecer al grupo, a sus compañeros, a la humanidad; su afán de ser normal. Pero también quería conocer las razones que lo motivaban a ser como era y a pensar en la muerte como pensaba. Era una obra que debía escribir para seguir viviendo. Es la primer estaba en el desarrollo de su estética: el reconocimiento. Se reconoce a sí mismo como una máscara, una máquina de fabricación de falsedades que quiere encontrar su verdadero rostro; pero aún está confundido. Es una novela que desde el pasado empieza un camino de autodescubrimiento que lo llevará hacia lo que logra en el futuro.
A partir del éxito de Confesiones de una máscara, ha nacido el escritor; en lo sucesivo ya es, y de verdad, Yukio Mishima. Entra, pues, en su papel de escritor brillante y desigual, casi demasiado dotado, fecundo en exceso. Trata de ganarse holgadamente la vida, para él y para su familia, cosa que conseguirá dedicándose la mitad del tiempo a la literatura alimentaria destinada a revistas de gran tirada.
En 1951 Mishima logra viajar fuera de Japón. Los Angeles, San Francisco, Nueva York, San Pablo, Paris, Londres, Atenas, Delfos. En Grecia quedó fascinado con las estatuas:
Los griegos creían en el exterior y esa era una noble filosofía.
Y la lección que aprendió de lo que contemplaba fue
la lección que le hacía falta, una lección liberadora;
que la belleza y la ética eran uno y lo mismo; que crear una
obra de arte hermosa y volverse hermoso uno mismo era algo éticamente
idéntico. (Nathan)
Pronto
empezaría a ejercitar su cuerpo. Desde allí y durante
quince años, no había nada que le impidiera faltar a
su rutina. Poco a poco su cuerpo endeble se iba fortaleciendo y tomando
forma. Entre sus libros favoritos se encontraba uno con la reproducción
de la imagen de San Sebastián de Guido Reni.
(Atado a un árbol con los brazos en alto y varias flechas atravesando
su pecho)
En 1953 Mishima era figura pública. No sólo por toda
su obra sino también por sus excentricidades occidentalizadas.
En 1954 publica la novela El ruido de las olas es uno de esos
libros felices que el escritor no escribe, generalmente, más
que una vez en su vida. También es una de esas obras cuyo éxito
es inmediato. Era la única novela de amor que había
escrito. La película basada en el libro fue otro éxito.
El ruido de las olas nació de la decisión del autor
de transformarse en su contrario, de reconstruirse célula a
célula, física y síquicamente. (Nathan)
En 1956 publica dos novelas: El pabellón de Oro
y Demasiada primavera. El pabellón de
Oro es también una especie de obra maestra, y como ocurre tantas
veces con la obra de Mishima, la fabulación conecta con lo
inmediato y actual, incluso con el suceso: en 1950, un joven monje
que hacía su noviciado en el templo del Pabellón de
Oro, lugar santo famoso por su belleza arquitectónica y por
su situación en la orilla de un lago, en los alrededores de
Kyoto, prendió fuego a ese edificio de casi cinco siglos de
antigüedad. El pabellón fue reedificado después
mientras que Mishima, ayudado por la documentación del proceso,
reconstruía por su parte los motivos y el desarrollo del delito.
Típicamente, de las motivaciones del culpable, de las que parecen
haber formado parte la ambición frustrada y el rencor, el escritor
sólo retiene una: el odio a lo Bello... La ambivalencia amor-odio
que el novicio siente por el Pabellón de Oro se convierte además
en una alegoría...
Mishima viaja a Yucatán, Haití, Puerto Rico, México y República Dominicana. Luego viaja a Madrid y de nuevo a Japón donde al parecer llega buscando novia se lo había prometido a sus padres y después de varios fracasos, etc. Se casó el 30 de mayo de 1958 con Yoko Sugiyama, hija de uno de los pintores tradicionales más famosos del Japón. Al parecer, su esposa estaba enterada de su homosexualidad. En 1959 decidió construir una casa occidental con un ala destinada a sus padres. Ese mismo año nació Noriko, primera hija del matrimonio. Y se publicó La casa de Kyoto, en la cual Mishima trabajó más de quince meses.
La novela fue recibida como su primer gran fracaso. Ni siquiera ha
sido traducida a ninguna lengua europea...
Pero él quería la atención, así que decide
protagonizar la película Tough Guy. Su actuación no
fue bien, ni mal recibida. Dirigió posteriormente Salomé
de Oscar Wilde para el teatro de títeres y fue un éxito.
A finales de 1960, escribe Patriotismo, una historia
que narra en 40 páginas la insurrección de veintiún
oficiales contra el gobierno que ellos consideraban traidor. El propósito
fracasó y dos oficiales se suicidaron, y los demás fueron
ejecutados (como efectivamente sucede en la historia real, en 1936)
Para Mishima la historia era un cuento de felicidad suma.
En el se encuentran los elementos que siempre han estado en Mishima,
y también este otro: (...)una muerte atrozmente dolorosa
con la propia espada se convierte en el acto de sinceridad suprema
de un soldado; igual en todos los aspectos a la honrosa muerte en
el campo de batalla. (Nathan)
Este otro elemento que empieza a participar en la estética
de Mishima, parece abrirle un camino para que su deseo de muerte sea
sincero y se pueda llevar a cabo...
En 1963 publica un ensayo autobiográfico: Ahora, en el
fondo de mi corazón, ya no creo en ese ideal conocido como
clasicismo que abracé con entusiasmo cuando tenía veintiséis
años... Y ya he empezado a creer que la juventud y la flor
de la juventud son una tontería, de muy escaso valor. Lo que
no quiere decir que espere con ilusión la vejez. Lo que queda
entonces es el concepto de la muerte. Parece probable que para mí
ése es el único concepto realmente tentador, realmente
vivo, realmente erótico. (Nathan)
En 1965 decide hacer el papel principal para cine de Patriotismo (traducido
como Rito de amor y muerte) Pero nadie lo sabía. Mishima quería
que la película se estrenara en el exterior primero. Se estrenó
en París y en 1966 llegó a Japón creando gran
sensación por el desmayo de varios miembros del público
gracias al realismo del seppuku. Esta película de 28 min. Batió
el récord de taquillas.
En junio de 1965 empieza trabajar en su tetralogía El mar de la fertilidad. En septiembre emprende su tercer viaje alrededor del mundo y pasa por Estocolmo creyendo ser el próximo Nóbel. Pero el ganador resulta M. Sholokov.
El mar de la fertilidad es una epopeya de cuatro volúmenes
que comprende Nieve de Primavera, la primer novela,
terminada en 1966; Caballos desbocados terminada en
mayo de 1967; El templo del alba y en 1968 empieza a
escribir el último de los cuatro libros La corrupción
de un ángel. Todo El mar de la fertilidad es un testamento.
Su título, en primer lugar, demuestra que aquel hombre había
puesto una distancia entre él y la vida. El título está
tomado de la antigua selenografía de los astrólogos-astrónomos
de la época de Kepler. // El mar de la fertilidadfue
el nombre dado a la basta llanura visible en el centro del globo lunar,
y de la que hoy sabemos que es un desierto sin vida, sin agua y sin
aire.
En segundo lugar la composición y el estilo han cambiado. Ahora
son cuatro volúmenes que componen una serie, evidentemente
dirigida desde el principio hacia ciertos fines. Nos encontramos ante
un estilo desnudo, casi llano, contenido hasta en los momentos de
lirismo.
El personaje que le da unidad a la tetralogía es Shigekuni
Honda. Su amigo de infancia, Kioyaki Matsugae sufre varias reencarnaciones
con la s que Honda se encontrará a lo largo de su vida.
En Nieve de Primavera, Kioyaki se siente a sí mismo como un
ser aparte, un ser distinto que no encaja en ninguna parte y a la
vez siente lo precario de la vida.
Desde su infancia, todo lo que le habían enseñado
a reverenciar como honorable y hermoso habría de encontrarse
en las proximidades de la muerte.
Se enamora de Satoko, pero ella estaba destinada a casarse con un
príncipe; este amor imposible lo lleva a la muerte. En este
libro vemos claramente los anhelos del propio Mishima, puestos en
boca de los jóvenes amantes:
¿Por qué vivimos una era de decadencia? ¿Por qué el mundo desprecia el vigor, la juventud, las ambiciones honorables y la sinceridad? (Mishima, Nieve)
Pienso que me estás empujando a sentirme disuelta en tu belleza hasta morir en la nieve. Ningún destino podría ser más dulce. (Mishima, Nieve)
Honda, por el contrario, jamás tuvo deseos de morir. Era un hombre común que la vida trataba con benevolencia. No tenía quejas. Era el hombre que el joven Mishima el de Confesiones- quiso ser. Honda era razón. Kioyaki pasión.
En Caballos desbocados, Isao, hijo del estudiante que fue el sirviente de Kioyaki, resulta ser su reencarnación. Honda de alrededor de cuarenta años-ya abogado- lo descubre y trata de proteger y seguir los pasos del muchacho. Isao era un joven corpulento dedicado al kendo y a la lectura de La Liga del Viento Divino de Tsunanori Yamao donde se relata el afán de unos samuráis por poner fin al desgobierno, aún a riesgo de perder la vida. La Liga del Viento Divino es un drama de trágica perfección. Isao decide conformar su propio ejército. Quería la restauración y quería dar como cimiento para ella su propia vida.
Isao era un caballo desbocado, rompiendo todas las ataduras, galopando hasta el fin con una increíble fuerza salvaje...
En El Templo del alba, Honda en un viaje a Bangkok descubre que una pequeña princesa siamesa, Ying Chan, es la reencarnación de Isao. Trasncurren los años y Honda, ahora de 52 años y la princesa Chan se encuentran en el Japón. A Honda le resultaba insoportable que sus deseos carnales se superpusieran a su deseo de percepción; y sabía muy bien que el amor nunca nacería en él a menos que pudiera separarlos (...) (Mishima, Templo)
Honda se convierte en un simple mirón, un voyeur. Así descubre el lesbianismo de la princesa y los tres lunares en el pecho, símbolo de la reencarnación-. Kioyaki e Isao también los tenían-. La casa, donde podía espiar a través de la estantería se quema a causa de un accidente. La descripción del fuego es bastante parecida a la que hallamos en algunos episodios de El Pabellón de Oro. Después de este incidente Honda no vuelve a ver a la princesa hasta diez años más tarde para descubrir en realidad que se trata de su hermana gemela. La princesa Ying Chan había muerto a los veinte años la misma edad en que Isao y Kioyaki habían muerto-.
De viaje Honda y su gran amiga Keiko conocen en alguna playa a Toru,
un muchacho de 16 años que trabaja en el muelle...
Así empieza La corrupción de un ángel traducido
también como La caída del ángel-
Toru estaba completamente seguro de no pertenecer a este mundo. Sólo
la mitad de él estaba aquí. La otra se hallaba en el
reino del añil. No existían en consecuencia leyes ni
normas que le gobernasen. El se limitaba a simular que se hallaba
sometido a las leyes de este mundo.
Honda decide adoptar a Toru y llevárselo a vivir con él. Mientras instruía a Toru, Honda tenía la impresión de que en realidad se trataba de instrucciones para Kioyaki, para Isao y para Ying Chan...
En la siguiente conversación entre Honda y Toru encontramos finalmente lo que Mishima también buscó en su vida. El suicidio como afirmación. Ya no se trata aquí de cómo morir, se trata de otra explicación para querer morir...
Con el pretexto de una gran cena de Navidad a la que dice haber invitado
a toda la élite de Tokio, Keiko recibe a solas a Toru. Después
de la suntuosa cena a la americana, Keiko revela a Toru lo que él
ignoraba de la vida de Honda, y especialmente las razones de haberle
elegido a él. El muchacho se impresiona con la noticia de la
reencarnación y ve derrumbarse ante él todo aquello
que creía seguro. Reclama pruebas de ello: Keiko le aconseja
leer el diario de los sueños de Kioyaqui. Tras leerlo Toru
quema ese diario e intenta suicidarse.
Para un hombre que, en el momento en que escribía todo esto,
preparaba minuciosamente, a dos o tres meses de distancia, su propio
sepukku, el suicidio fallido de Toru era, sin duda, la peor
desgracia que podía infligir a su personaje...
La tetralogía termina con la visita de Honda ya octogenario y enfermo- al monasterio donde Satoko es ahora abadesa. Honda cumplía su último deseo: verla otra vez después de sesenta años. Le cuenta a Satoko la historia de Kioyaki pero la abadesa parece no conocer ese nombre. Honda le reprocha esta negativa.
- (...) yo no he olvidado nada de los favores que he recibido
en el otro mundo. Pero me temo no haber oído nunca
el nombre de Kioyaki Matsugae. ¿Está usted seguro de
que esa persona ha existido?
- (...) entonces no ha existido Isao. Ni Ying Chan. ¿Y quién
sabe? Tal vez tampoco he existido yo mismo.
- Eso ha de decidirlo cada uno de nosotros, de acuerdo con su corazón
dice Satoko-
Y después de despedirse de él, conduce al anciano hasta
el patio interior del monasterio, abrasado de sol y cuyos muros sólo
encierran un maravilloso cielo vacío. Así acaba El
mar de la Fertilidad.
A pesar de sus constantes viajes a Occidente, y su vida como occidental,
Mishima sabía que mi vida como escritor es el puro Japón
de la lengua japonesa que utilizo todas las noches en mi estudio...
(Nathan)
Desde aquí encontramos la oposición que Mishima encontraba entre la pluma ser escritor- y la espada ser guerrero-, en estos últimos años de vida cuando escribe algunos artículos para la revista de los jóvenes neonacionalistas Controversia. (...) hablar de un héroe literario es cometer un abuso con el lenguaje. Un héroe es un concepto que sólo puede encontrarse en el polo opuesto de la literatura... Como siempre, la gloria que me atrae a mí es la gloria del héroe no la del escritor(...) (Nathan)
En 1967 se alistó a la Fuerza de Defensa Propia del Ejército
(ASDF) Mishima se estaba preparando para ser un samurai, y como él
lo entendía, prepararse para ser samurai era prepararse para
la muerte.
Estaba
dispuesto a emprender la lucha política, esto se tradujo
en la creación de un ejercito privado listo para ayudar a
la ASDF en caso de un ataque de la izquierda. En marzo de 1968 Mishima
se encargó de entrenar a su primer grupo. Él y once
jóvenes más, hicieron un pacto de sangre en las oficinas
de Controversia.
En noviembre del mismo año eligen el nombre de La Sociedad
del Escudo. En 1970 la sociedad logra tener en sus filas a 100 jóvenes
y en su ideología presentaba estos elementos: los japoneses
eran tal en virtud de la cultura japonesa; el emperador era la única
fuente de la cultura japonesa total; defender al emperador
era, por tanto, lo mismo que defender la cultura y la forma fundamental
de defenderse. (Nathan)
Varias polémicas generó la afirmación de que
el emperador era la cultura. Mishima utilizaba el miyabi, que se
define como elegancia cortesana y se identifica con
la poesía de la corte, para sustentar su afirmación.
Según él miyabi era el origen de todos los valores
estéticos. Por tanto, toda la cultura popular había
de ser la imitación del miyabi, el pueblo que aspira a la
elegancia de la corte. Puesto que la elegancia cortesana
sin un emperador era un absurdo, se concluye que el emperador era
la fuente del miyabi. De ahí, el emperador como fuente
de la cultura japonesa...
Pero a Mishima lo único que le interesaba era morir. Y qué
mejor medio que teniendo su propio ejército. Pero, ¿contra
quién luchar? Comprendía que únicamente a través
del grupo el cuerpo podía alcanzar esa altura de la existencia
que el individuo solo no podía nunca alcanzar. Y para esto
era necesario una disolución de la individualidad. El carácter
trágico del grupo era también necesario, llevándolo
a un sufrimiento compartido cada vez mayor, y así a la muerte,
que era el sufrimiento definitivo...
Entretanto, Mishima seguía escribiendo todas las noches,
tomándose fotos en distintas poses y en distintas personificaciones
entre ellas la de San Sebastián, de la que hablamos
antes... -, haciendo obras de teatro, desfiles de su ejército
con un uniforme diseñado por él, etc.
El 25 de noviembre de 1970, Mishima y miembros de su grupo tomaron
un cuartel del ejército (el cuartel Ichigaya) Esperaron a
que los soldados se encontraran reunidos para que Mishima les hablara...
Se asomó al balcón pero el ruido y los gritos eran
tales que sólo pudo hablar durante siete minutos.
Al entrar de nuevo a la habitación se abrió la chaqueta
y se sentó en el suelo. Allí Mishima se clavó
la espada en el lado izquierdo, lentamente la pasó, atravesando
el vientre, al derecho... suicidándose junto a un compañero
según las normas del elaborado rito tradicional: el seppuku
(hara-kiri)
Unos días antes, mientras se hacían los preparativos,
Mishima empezó a despedirse de todos sus conocidos. Hizo
una exhibición de fotografías cubriendo la sala
de colgaduras negras y agrupándolas en cuatro ríos:
el río de los libros, el río del teatro, el río
del cuerpo y el río de la acción.
El escritor de quince novelas, treinta y tres piezas de teatro y unos ochenta relatos, nominado tres veces para el Premio Nobel de Literatura cumplía su sueño... el de la muerte...
Dice Nathan que al día siguiente, Shizue, su madre, al recibir a alguien con flores blancas declaró: Debías haber traído rojas para celebrarlo. Era la primera vez que Kimitake hacía algo que siempre había querido hacer. Alégrate por él.
Bibliografía
Yourcenar Marguerite, Mishima o la visión del vacío, ed. Seix Barral, 1985.
Nathan John, Mishima, ed. Seix Barral, 1985.
Datos tomados de material y estudios sobre Confesiones de una Máscara, Yukio Mishima
Investigación: Lorenna Esposito
(*) La fecha de su muerte está señalada al principio
de esta presentación.
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